El Tálamo
Monólogo, 60 minutos
Personaje
Alejandra
Fragmento
Antes de iluminarse la escena brota una marcha nupcial entre clamor de multitudes
y exclamaciones: ¡Vivan los novios! ¡Qué linda es! ¡Arroz
para los recién casados! ¡Parecen estrellas de Hollywood! Se dice
que la peinó Aleixandre... que la maquilló Helena Rubistein...
que la vistió Pierre Carden... ¡Son una pareja maravillosa! Felicidades.
¡Muchas felicidades!...
Ahora los focos alumbran a Alejandra, una mujer más bien asténica,
cuya belleza exhibe los estragos de una vida anímicamente conflictiva.
Hace su aparición en traje de novia y lleva en la mano un ramo de azahar.
Cuando enmudecen música y rumores, examina con interés la cámara
nupcial. En un ángulo, a la derecha, hay como un revoltijo de maniquíes
ocultos en su propio vestuario.
La mirada de Alejandra fluctúa hasta posarse en los almohadones del lecho,
algo distanciados. Sus ojos viajan ahora hacia el tocador y finalizan su examen
en un perchero con un gabán, sombrero y paraguas de hombre.
ALEJANDRA.- Tralalá... lalá... la lá... (Pausa.)
Qué feliz me siento, amor, qué maravillosamente dichosa... (Sigue
girando mientras tararea el vals.) Fue todo tan sublime... Como en un cuento
de hadas... (Pausa.) La catedral gótica, engalanada, nuestros
invitados y luego tú y yo del brazo de nuestros padrinos... (Pausa.)
Cuando interpretó el órgano a Meldelssohn... ¡Ah!, cuándo
sonó Mendelssohn... creía que iba a desmayarme. ¿Te figuras?
Una novia desmayada en los brazos de su amante legal? Qué romántico,
¿no, amor? (Pausa.) La-rá... La-rá... La-ralará...
(Pausa.) ¿Está tibia el agua del baño? Creo que
acerté en su temperatura... (Gira por la alcoba.) Por fin llegó
el día, mi día, mi momento fabuloso... Por fin se realizaron mis
más caros sueños...
******************
ALEJANDRA.- ¿Sigues ahí, eh...? (Suspira.) Qué desfachatez...
Qué osadía... ¿Acaso pretendes...? Él vale mucho
más que tú... ¡Muchísimo más! Es... más
viril, más guapo, más acuático... (Pausa.) y con
más encanto socioeconómico que tú... (Pausa.) ¿Que
estoy arrepentida de...? (Ríe, neurótica.) Ja.Ja.ja. ¡Eres
magistral! Si no fuera porque de un momento a otro va a salir del baño,
te... (Pausa.) ¿Qué tú, qué...? Ni hablar,
monín. Fui yo quien te dio pasaporte... Yo, yo, yo... (Con un hilo
de voz.) Ibas muy aprisa... querías todo, enseguida, de inmediato,
como un animal en celo enviado por contrarreembolso. No respetabas nada... Ni
mis principios... ¿Que me comieron el...? ¿Tabués? Ja.
Ja. Ja.. ¿Qué dices, poquita cosa? Oye, oye, aguarda a que mi
macho ballenudo salga del baño y... ¡Otra vez! ¿Quién
jugó con mis neuronas? ¿Quién?... Llegué de un largo
túnel a este final de siglo inédita, intacta... ¿Qué?
No te oigo... ¿Otra clase de manipulación? (Pausa.) Oye,
cretino, no me vengas a las altas horas de la madrugada, justo cuando voy a...
a... sufrir un revolcón estelar... ¡En un pajar, no! En el tálamo,
(Pausa.) ¿Que me creí, qué...? ¡Ah, vamos!
Que no tengo un criterio propio... ¿Vas por ahí, eh? (Pausa.)
Eres una rata. (Pausa.) ¡Eh! ¿Tampoco una visión
evolucionada de la mujer? ¿Y qué más, cabeza parabólica?
(Pausa.) Aguarda, ratoncillo de bibliotecas, aguarda a que surja mi oso
marino y verás, verás... (Pausa.) ¿Qué acepté
todo cuanto me ofrecieron, ya masticado, digerido...? ¡Venga! ¡Venga!
(Agria.) Fui fiel a mis educadores, a mi hora histórica, a los
valores establecidos... ¿Y qué? ¿Y qué? (Pausa.)
¿Qué debía hacer? (Pausa.) ¡Habla, sabelotodo!
¿Qué podía hacer? (Pausa.) Una... ¿qué?
Repítelo. ¿Una guerrillera? Necesitas una camisa de fuerza...
Ja. Ja. Ja. ¿Qué hay muchas formas de guerrillas? ¡Oye!
¡Oye! (Pausa.) Mientes. No me estafé, no me hice fraude...
(Pausa.) Si te tuviera a mi lado, te... (Pausa.) Acepté,
acepté. Eso es todo. ¿Derrotismo? ¿Nihilista? ¿Quién
es una nihilista? (Pausa.) Oye, majo, me estás soliviantando,
¿sabes? Y mi esposo, amo y señor... te dará tal paliza
que no te reconocerá ni la madre que te... ¡Falso! (Debilitada,
casi sin voz.) Es una vil calumnia. Yo no hice daño. ¡No! Yo
no inquieté, incordié... ¿Cómo? ¿Que esa
fue mi grave falta?... Embustero, sí, embustero... (Pausa.) No
hice nada, ¡nada!... (Pausa.) Sí, sí, ya sé
que eres de los pocos que respetan en las aulas... Pero ¿cuántas
Tarjetas Oro llevas en el bolsillo, eh, cuántas? !El bonobús!...
Eres un ejemplar peatón de a pie, ecológico... (Pausa.)
¿Ya te publicaron tu libro sobre libertad y autogobierno desde el primer
estornudo? Todavía está en el cajón... Ja. Ja. Ja. La sociedad
de consumo se va a arruinar contigo... (Pausa.) ¿Que sigues fiel
a tu compromiso? Naturalmente, ¿continúas con tu monomanía
de diseñar pancartas de utópicas manifestaciones? ¿Sí?
Qué divertido eres... Ja. Ja. Ja. (De pie, sobre el colchón,
enarbola una pancarta y la agita.) Hay que exhibir pancartas, hay que desplegarlas
al viento y mostrarlas a la ciudadanía... ¡El diseñador!
Señoras y señores, el ciudadano de las pancartas se echó
a la calle, temblad todos los gusanos... El héroe de la pancarta se dispone
a realizar la gran gesta: bailar la salsa de las justas reivindicaciones. Ja.
Ja. Ja. Eres un cómico genial. Estás a caballo entre Charlot y
don Quijote... Ja.Ja.Ja. (Se retuerce gradualmente.) Te imagino debilucho,
demacrado, con tu melena por los hombros evocando a un Cristo liberador y marginado...
Ja. Ja. Ja. (Pausa.) Qué noche más divertida... Lo estoy
pasando pipa. (Otro matiz.) ¡Qué! ¿No te quejas?
Bueno, dime al menos el bólido que conduces... ¡No oigo! Te pasaremos
nuestro deportivo cuando nos aburra el color de su carrocería... ¿Que
me meta todo eso en el culo? ¡Asqueroso! (Pausa.) ¿Eh? ¿Cómo?
¿Qué? Oye, oye...¡Púdrete! (Cuelga el teléfono.
Entonces se alza del lecho y, temblorosa, conecta el equipo de música.
Un ritmo moderno invade la alcoba. Baila.) No te inquietes, cariño,
quise averiguar la hora, y hubo un cruce de líneas, y mira por dónde
se puso un tipo enigmático, parecía un borracho o... esquizofrénico...
¿Verdad, amor, que es divertido? Empezó a decir una retahíla
de frases absurdas... y luego que me hube distraído con tan original
sujeto, corté la comunicación...(Pausa.) Qué ritmo...
(Ondula las caderas al tiempo que bebe champán.) Espero que no
te hayas disgustado... (Tierna.) ¿Te enojaste con tu exuberante
nena? Pero, ¿por qué? ¿Por qué? Si soy tu muñeca,
que sólo desea darte felicidad dentro y fuera de la cama... (Pausa.)
¿Me perdonas? Venga, perdóname... Fue un capricho, un antojo de
novia enamorada, un juego de niña a la que pronto vas a hacer mujer...
(Atrapa el sombrero y danza.) Me chifla bailar... ¿Me llevarás
a las más atrevidas salas de fiestas? Mamá no me dejó...
Música.
Contradanza,
Contrapaso,
besas a un
pez furtivo
y das el brazo.
Mamá no me dejó
dar un paso,
ni un compás,
ni una cabriola
sobre la mar.
Música y minué
suenan de nuevo
para un ciempiés.
Una largarta
con lazo rosa
baila pavanas
en un café.
Y un caracol del
Music-Hall aplaude
con rabia y baila
un danzón.
También en mi nevera
hay cubitos de hielo
bailando habaneras.
La vida es una nota
musical, dice un
saxo con ojos de sapo.
Y una trompeta de a pie
baila a ritmo de balancé.
Contradanza,
contrapaso,
besas a un
pez furtivo
y das el brazo.
(Finaliza la canción y Alejandra disfraza su desconcierto yendo hacia
la puerta del baño.)
ALEJANDRA.- Amor... ¿Y nuestras vacaciones? Exijo un crucero por la Costa Brava y luego por la Costa Azul... hasta el mar Tirreno...(Gira como una bailarina de ballet.) Barcelona, Marsella, Cannes, Niza, Génova, Nápoles, Messina, Palermo... ¡Oh, qué palomita más feliz voy a ser! Qué feliz.... (Enormemente sexual.) ¿Te espero, amor mío, en la... cama? Sí. ¡Te espero! (Va sumiendo la estancia en penumbra mientras se despoja de la ropa con sensualidad, exhibiéndose más tarde en una osada reconciliación.) Te aguarda una sorpresa... (Apura la última gota de la botella.) Pero sin champán... (De súbito, la faz de Alejandra se ensombrece y con la mirada ausente permanece sentada en la cama, con la columna vertebral rígida, oculta sus piernas entre las sábanas, bajo un silencio, con la mirada fija en el público.) Concluyó, una vez más, el rito compensador de una frustrada solterona.... ¡Buenas noches!
(Alarga la mano, tira del cordón de la lamparilla y se oscurece la escena.)